Uno, que siempre se ha jactado de aguantar las duras condiciones del festival del desierto (contra peor, mejor), se ve envuelto en sus propias palabras para explicar que la lluvia, el frío, la ropa mojada y los escenarios al aire libre pudieron con la psicología de la fiesta. Para divertirse en el Monegros Desert Festival hay que estar preparado física y psicológicamente y un mínimo descuido ó confianza de saberse conocedor pueden echar al traste las ganas de fiesta y la ilusión del evento, por muchas ediciones que uno lleve visitando el recinto en medio de la nada.
La edición número catorce del Monegros Desert Festival será recordada por el frío. No es la primera vez que llueve en el festival e incluso de manera más intensa, pero la bajada de las temperaturas y el fuerte viento hicieron que los que entramos a primera hora sufriéramos las duras condiciones climatológicas.
La cosa comenzó floja. Cuando el oscense Luís Lles atacaba la primera sesión del escenario Red Bull Academy, la luz se fue al traste en varias ocasiones, dejando por ejemplo a Enrique Morente ahogado ó a un Papi Chulo (canción que L.LLes no pudo evitar pinchar) sonando entrecortado entre dos parones de corriente eléctrica. Y es que no fallaba, cuando la sesión comenzaba a ganar en intensidad, la luz se cortaba. El que fuera una de los shows más extraños y atrevidos del festival duró finalmente hasta las 10 de la noche, seguido por una pequeña camarilla oscense formada por Audio Claudio (Dj, Flow Microclub), Pabloski ó los fotógrafos Alarcón y Marquina (además del zaragozano Chelis), alargado gracias a la caída del cartel de Skream (una de las estrellas de la noche que finalmente no actuó). Una pena que uno de los reyes del dubstep no pudieran finalmente actuar.
Violadores del Verso se libraron de la quema y el escenario San Miguel les recibió con las manos abiertas. Los raperos zaragozanos consiguieron sonar bien en un escenario en el que sus predecesores Falsa Alarma y sus sucesores Cipress Hill no lograron conectar por un mal sonido que hacía ininteligible las voces de los cantantes (y es que, nunca ha sido fácil escuchar bien un concierto de hip hop). Aún así, Cipress Hill consiguió conectar con el público, que coreó sus canciones con las manos en el aire. No superaron su concierto de hace dos años. La encargada de inaugurar el escenario fue Ari (Arianna Puello), una de las pioneras del hip hop en castellano, que tuvo que abandonar por problemas técnicos en mitad del show. Además, y en el mismo escenario (uno de mis preferidos en todas las ediciones) el esperado espectáculo de 2 many djs se vio reducido a una sesión en la que el Mush Up y el bottle que les caracteriza se redujo a la mínima expresión. Por qué lo hicieron? sólo ellos lo saben.
A Laurent Garnier no le acabo de coger el punto. Pincha una música rematadamente elegante y en ocasiones recuerda a las primeras sesiones de Farfa, que, sin quitar ningún tipo de mérito, no suenan actualizadas y de melosas, cansan. Nos ayudaron a introducirnos en la electrónica pero tanto como djs como con sus directos, las sesiones de Garnier, considerado uno de los grandes, no acaban de poseer ese elemento festivo que se le pide al festival del desierto y a la música de baile en general. El francés realizó la sesión más larga de la noche en el escenario (al aire libre) Bacardi.
En el Row 14, el escenario más grande, acogió a primera hora, una de las mejores sesiones del Festival. Un Oscar Mulero pletórico, que atraviesa sus mejores momentos como dj. aguantó las inclemencias del tiempo con poderío electrónico y musical. Este fue el escenario más poblado durante toda la noche y donde sonaron los sonidos más reconocibles de la electrónica actual. Una apuesta por la calidad con grandes momentos de Dave Clarke, Sven Väth y como no, las exquisitas sesiones de Richie Hawtin (elmejor) y Derrick May. Todo muy clásico y efectivo, con unas pantallas gigantes con una resolución totalmente impresionante. Sin duda, el mejor escenario para pasar la noche, si antes no te habías mojado. Quienes no se movieron de la gran esplanada acertaron de lleno.
Steve Bug, en la White Label Area, comenzó bien, para encerrarse en un techno minimal del que no supo salir. A la gente le faltó la explosión final. Más tarde, Infected Mushroom ofrecieron un gran directo lleno de guitarras y melodías cercanas a los inicios de la música makina, sonaron demasiado a parodia de Front 242. Lo mejor del concierto era un pequeño títere patrocinado por Nokia, que se movía al ritmo de la música. La publicidad se transforma.
En el escenario duro, el Senneheiser, aunque parezca mentira, también pudimos ver algunas de las sesiones más interesantes. Dejando a un lado el scrhanz, a primera hora, tanto Marko Nastic Vs Dejan Milicevic como Valentino Kanzyani y Marco Resmus ofrecieron sets más "pausados" de lo habitual, donde mostraron su valía como djs de Techno con mayúsculas. La cosa luego degeneró hasta ser el escenario más ruidoso del festival con Pet Duo ó Dj Rush.
Para acabar de arreglar la noche, me robaron el móvil delante de mis narices y enfrente de una persona de seguridad, así que del resto mejor no hablamos (de ahí la falta de documento gráfico). Monegros Desert Festival es una experiencia única y personal y para mi, este año no fue buena. Aun así, la gente se divertía y los que entraron más tarde se olvidaron del frío en post de la fiesta. Con la sensación de haber perdido un año, espero ya la edición de 2009. Larga vida a Monegros y enhorabuena un año más a sus organizadores, que son capaces de congregar de nuevo a cerca de 40.000 almas en un lugar inhóspito, a ritmo de música electrónica en lo que es uno (si no el más) de los festivales más veteranos de la provincia y del territorio nacional